viernes, 22 de septiembre de 2017

A Roma con amor

No me gusta para nada escribir en el celular,  pero a falta a adaptadores no puedo cargar todo a la vez como para tener batería al 100%  así que irá el itinerario sólo con fotos del teléfono y escrito como se pueda. Querría mostrar las imágenes que saqué con la Nikon, que bastante me pesa cada vez que la transporto en el bolso. .. pero bueh, será cuando tenga más tiempo.  Ahora tengo miedo de ir olvidándome qué hice. No sé quién me lee, nadie comenta (me ne frega),  pero me leerá mi yo del futuro y querrá volver a vivir con más precisión,  todo este viaje.

"Último" día en Roma.  [Volveré para partir].
Con las manos atadas para no comprar ni pichinchas, me acordé de un par de negocios del "barrio" y los visité cual turista low cost: se mira y no se toca. Ya veré cómo  (con cuánto) vuelvo a Roma y ahí sí, quizás, me deje llevar por la oferta.
Más allá del plan "minita", me faltaban un par de cosas por ver y bueno,  me decidí por algo relativamente cerca: el Museo Romano o Museo de la Roma Antigua. Tres o cuatro pisos de un edificio gigante como hermoso,  lleno de historia... antigua. Como la genia decidió no sacar a pasear ni pasaporte ni tarjeta de crédito,  no pude dejar ningún documento en la boletería como para que me den una audio guía. Bueh... leo los cartelitos. Más que suficiente.





Ni sé las horas que pasé mirando cientos de años de hace más de mil años. Desde mis adoradas esculturas (que, como bien dijo un profe de estética que tuve en la facu: "los antiguos romanos eran unos genios,  pero en arte sólo copiaban lo que Ya habían hecho los griegos") hasta fragmentos de viejas pinturas o inscripciones descubiertas entre las ruinas que dejó el Imperio Romano. Desde la historia del intercambio de mercancía y  la moneda,  hasta joyas, momias, etc.
Me dolían los pies y los ojos,  pero realmente no se puede creer que básicamente cientos,  miles de años después,  sigamos siendo "lo mismo". Fascinante cómo los italianos conservan tantas reliquias, tanta historia de la humanidad. Tendríamos que estar agradecidos,  por ahora,  en que los británicos no se hayan adueñado de todo: hoy por hoy veo más factible que se inmole uno del isis en el Museo británico a que se arruine algo en la caótica Italia.
Volví un rato al hotel y aunque casi me dejé vencer completamente por el sueño  (creo que me había dormido cerca de las 5 am y despertado a las 8!!) Volví a salir cuando ya comenzaba a anochecer. No me iba a ir muy lejos del hotel. .. se haría de noche rápido y en mi casa siempre se dijo que "de noche salen los ladrones". Hice un par de cuadras y ya no sé a dónde me metí (creo que lo de los locales de ropa del principio vendría aquí) la cuestión es que aunque no estaba lejos quise manotear en el bolso el mapa que hasta hacía poco había estado analizando, cuando me di cuenta que lo había dejado reposando sobre la cama.  😠😠😠 ¡Qué bronca!  Ya no iba a ir a buscarlo,  pero tampoco me animaba a arriesgarme a ir muy lejos sin un mapa.  Entré a un par de negocios pakistaníes que venden souvenires de Italia hechos en China, pero me daba mucha lástima gastar incluso un mísero centavo de euro en un mapa que ya tengo 50 veces y que en tantos lugares te dan gratis.
Puteándome por semejante boludez, de repente me di cuenta que estaba en la misma calle donde ayer me había perdido.
Otra vez no.
Decidida a volver, vi luz cerquita,  una amplia escalera y una Cúpula. Habían sonado campanas. No sabía el horario pero como una vieja se animó a subir y de repente entró,  yo hice lo mismo.
Ya la había visto ayer,  al pasar.
Cuestión: era la Iglesia del perpetuo socorro.
Cuestión que entré y estaban dando misa.
Cuestión que me quedé como todo fiel.
Cuestión que al final,  cuando ya pensaba en irme,  me llamó la atención que comenzaran a cantar en español. (la Misa había sido en italiano,  obvio).
Terminaron de cantar y de repente vi que un buen grupo de mayores de 70, un cura y una monja se acercaban al altar y hasta se subían a él. Se acercaban a una imagen que me había llamado la atención.  No por la imagen en sí, sino porque estaba en lugar de la Cruz.
Cuestión que yo me metí en el grupo también.
Cuestión que eran argentinos.
Cuestión que entre el cura de Villa Lugano y la "hermanita", NOS terminaron contando la historia de aquella imagen,  el porqué estaba allí. En la historia del ícono aparecía el Islam y no lo malo de los extremistas sino lo histórico que tanto estoy aprendiendo con las novelas turcas.
Cuestión que entre el cura y la monja me hicieron una hermosa audio guía, sin acento gallego sino con acento argento!
Cuestión que recordé que " del perpetuo socorro" fue la Iglesia donde me bautizaron, dos días antes que se inundara históricamente la ciudad.
De repente,  me vi entre ancianos, cura y monja chusmeteando  el "gift shop" 😉

No había sido mi plan. No sabía que me iba a encontrar con argentinos. No sabía que era la Iglesia con la imagen de la Virgen del perpetuo socorro.
Entre tos y tos, escuchaba cómo una señora emocionada al escuchar lo fortuito de mi visita a la Iglesia, me decía : "todo sucede por algo", "la Virgen te trajo hasta acá"... y ya estaba en mi delirio místico creyendo que realmente había tenido una "experiencia religiosa", como cantaba Enrique Iglesias, cuando me tuve que despedir porque ya era tarde para haber salido sin mapa.

Ya no estaba más enojada conmigo misma por no haber bajado la aplicación que recomendaban unos viajeros en un grupo de Facebook, (una especie de mapa en el celular para usar sin Internet).

Volví sonriente, "iluminada" 😉 por el camino ya conocido.
No hacía falta mapa.
Ni subir las benditas escaleras con mi mc wrap de pollo de McDonald's, cambió mi humor.

Ya tenía el pasaje de tren hacia el aeropuerto para el día siguiente. Sólo quedaba comer, dejar todo preparado para el cambio de ciudad. Sólo quedaba dormir... si podía con la tos.

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