martes, 19 de septiembre de 2017

Roma, ciudad abierta

Y así como otros tantos días, sonó el despertador del celular con la misma musiquita. Ya la voy a cambiar porque me deprime:siento que tengo que ir al RPBA!! :(
Bueh, desayuné en el piso de abajo del hotel (es tan raro este alojamiento... pero está bueno) junto a una comitiva franco parlante o no sé qué. Resulta que parejas, viejas o lo que sea que entrara al buffet a desayunar hablaba francés: "oh! la confiture!". Hasta que no entró Mahatma Gandhi hablando ese inglés de hindú, me había confundido en qué país estaba.
No salí sin antes unos mates con la yerba horrible que me compró mámele (no importa, tengo tantas ganas de tomar mate, que ya me voy a acostumbrar a "La Hoja" :/) . No sé cuántos kilómetros hice pero más de uno que me conoce se sorprendería. De la misma forma en que yo me sigo sorprendiendo y encantando con Roma, esta ciudad bella, bella... llena de tantas cosas!
Por supuesto tenía ciertos planes que fueron variando porque entre que una se pierde y entre que hay demasiadas callecitas y una es medio pava y cuando algo le llama la atención cambia el recorrido... "más o menos" mantuve el itinerario para hoy.
Acá nomás está Santa Maria Maggiore, una basílica papal muy bella e importante. Justo llegué a la hora de la misa en el día de San Genaro así que, como una tana más, me quedé orando mientras los turistas sacaban fotos ¡JA!
Santa Maria Maggiore
Santa Maria Maggiore + lente ojo de pez + yo


"Prega per noi". Uno de los Pío.

Quedó acá pero es en el museo de la Basílica. ¿Qué hace este argento ahí?
con mi folleto del Museo del Tesoro de la Basílica Liberiana y bla bla


me dio impresión la calavera ahí... qué sé yo... turbio

La basílica desde ya tenía museo al que no entraba nadie, al menos a esa hora, pero Barbarita Valeiras no se pierde una y en eso sí gasta. Los genes "hebraicos" quedarán para todas las otras ocasiones.
En el itinerario de mi agencia de viajes "Bárbara travel agency" seguía el Palazzo Barberini, aunque en realidad no recordaba bien por qué lo había remarcado.

Antes de llegar: hermosa anécdota de una madre dándole yoghurt a su bebé a la sombra del busto de Manuel Belgrano en la embajada Argentina y yo sacándole fotos y repitiéndole al nene que no dejaba de mirarme: "Bel- gra-no... Bel- gra- no".


estas bellas cosas de Roma

En el camino hacia el Palacio, también descubrí que la "Via delle quattro fontane" se llama así porque en una intersección hay "quattro fontane" (cuatro fuentes) una más bella que la otra. Cosas de Roma.

Finalmente llegué al Palazzo Barberini que tenía una hermosa Galería de arte. Obras medievales, renacentistas, alguna que otra pintura de Rafael... y varias de Caravaggio.
Palazzo Barberini

de Rafael

digno Narciso de Caravaggio

¿Qué seguía? No sé... me había propuesto seguir con los museos del Campidoglio, pero entre tanta calle con voltereta, tanta escalinata, tantas subidas y bajadas, terminé en lo alto de una colina, en la afueras del Quirinale, una de las tres residencias oficiales del presidente de Italia.
¡Qué vistas, mamma mia!
A lo lejos las cúpulas de varias "catedrales", entre ellas la de San Pedro (Vaticano)... y así como quien no quiere la cosa, subiendo y bajando unos cuántos metros más, me encontré en las escalinatas de la llamada "máquina de escribir" o monumento a Vittorio Emanuele II, uno de los padres de la patria republicana de Italia.
Enfrente, la Piazza Venezia donde comienza la película de Woody Allen, "A Roma con amor". A un costado, la bella columna de Trajano y subiendo y subiendo (pasando por el homenaje a un anónimo caído en guerra en representación de todos), el bello espectáculo de Roma otra vez pero desde la altura.
¿Alguno no sabía que Roma está construida sobre colinas?













Entre mis bellos y añorados pinos mediterráneos, sumábamos a todo lo anterior, toda la Roma arqueológica con los restos de los foros imperiales... y por supuesto, el bendito Coliseo.
Ya tenía hambre, me dolían los pies, los ojos (en el medio entré a otro par de Iglesias y museos que no nombré porque se me pasó :P) así que ya que había desviado mi plan del Campidoglio quería volver por tal calle... que por supuesto no encontré y terminé para cualquier lado, viendo ya una Roma de todos los días y no tanto turística. Tal es así que en plena vereda con mi mapa, buscando dónde carajo estaba, un viejo se me acercó proponiéndome ayuda en un correcto italiano. Me hice la que todo bien, que estaba paseando... pero el viejo insistió mientras veía hacia dónde me dirigía: "Ma non c'è niente!" (pero, no hay nada!).
Bueh, una hora después, a la tardecita, volví al hotel con un "sámbuche" de mozzarella de acá (blancaaaaa, di buffala) unas 500 estampitas, alguna medallita y pocos folletos para mi gusto.
Me contacté con la cuidadora de mis bebés canes, y una vez que supe estaba todo bien, antes de bañarme como para salir a comer una buena pasta, me tiré en la cama y 4 horas después, a un horario "estrambótico", me desperté. Era Tarde para salir a cenar, pero no tan cansada como para seguir durmiendo... ¿Continúa el jet lag? ¿?


Como al hotel sólo le falta una pava eléctrica, bajé con mi horario argento a las 00 am de Italia (¿ó pm?) a pedirle "acqua calda" para unos mates al recepcionista de turno.
Sólo llenando el mini mate rosa de Peppa Pig (gracias al cumple de Valentina :) ) olí y recordé que tenía yerba "La Hoja" :(  Bueh, son mates igual!
Ci vediamo domani!

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