Casi sin dormir pero levantada a horario en Roma, desayuné y luego bajé mis petates dispuesta a partir.
Primero el tren al aeropuerto, después el avión.
Destino: Palermo, capital de Sicilia.
Lo del tren que tanto temía, no fue problema. A tiempo, rápido.. y lo mejor de mi hotel de Roma: casi a dos cuadras nada más de Termini, la Terminal, así que con un poco de fuerza extra, llevé mis valijas caminando y sentadita sobre ellas esperé unos minutos a que llegara el tren.
En media hora o menos, ya estaba adentro de Fiumicino.
Más allá de la burocracia: papeles acá, papeles allá.... las valijas por acá, el celular por allá, ir a tal "Gate", luego a tal puerta. Fila, pesar las valijas, check in y bla bla bla... o sea... de no ser por eso, realmente viajar sería un verdadero placer. Este lado del aeropuerto de Roma no lo conocía. Freeshop gigante, bares. Piola, pero lo mejor, estaba por llegar.
Llegar al aeropuerto y tramitar toooodooo supuso más de unas horas que con los nervios quizás no son tantas pero así lo parecen.
El vuelo: menos de una hora y en estos 37 años, el mejor vuelo de mi vida hasta hoy. No importaba lo pequeño del avión, era cómodo. El viaje fue tan corto pero tan bello que hubiese querido volar unas horas más.
Estaba apenada de no poder hacer la ruta del sur de Italia en tren o auto como tantos promocionan hay que hacer, pero con el vuelo borré arrepentimiento alguno.
El despegue sobrevolando la costa de Roma, el tirreno tan azulado y hermoso... Ver tan como en el mapa, la isla de Cerdeña... dibujada enterita. El aproximarse a la isla de Sicilia, viendo sus recortadas costas y esas montañas tan altas... realmente, emocionaba. Y como era tan bueno, tenía que ser así de breve.
Quedé fascinada.
Por suerte la fascinación fue tanta que pude superar esperar bajo el rayo del potente sol siciliano al próximo micro que me llevase a la ciudad (el primero ya iba lleno y tuve que verlo partir). La fascinación había sido tanta que casi continuaba aún cuando adentro del micro me agarra un ataque de tos de esos en los que llorando rogas que se acabe porque ya parece que vas a vomitar no sé qué y encima el papelón que estás haciendo... tanto como para que la tana del asiento de al lado se apiade de vos y te ofrezca un poco de su agua... total ella después le quitaba el piquito de deportista y tomaba de la botella (cla... andá a saber qué imaginaba la tana que tenia yo que seguro estaba roja y violeta, con los ojos llenos de lágrimas y una tos que no se sabía si era de tuberculosis o qué). "Es alergia", le decía yo a la señora mientras aceptaba su agua y me prometía nunca más andar sin agua ni mucolítico en un viaje!! ¿por qué no me habrán dado mis correspondientes vacaciones en el laburo para curarme antes de esta tos??!! por qué no me habré pedido carpeta!!??? ¿por qué no me habré traído más abrigo?!! Mi error fue descontar que sólo al final, en Cambridge iba a tener frío y bueh... desconté que Roma ya estaba un tanto fresquita cuando llegué.
Con calor, con tos, con nervios, de repente entendí que en tal parada debía bajarme y simplemente hacer unas cuadras hasta mi B & B. "5 minutos caminando",me había dicho la de información al turista en el aeropuerto.No sé por qué al europeo le gusta contar por minutos y no por cuadras. ¿Cómo saben a qué ritmo camino? ¿No saben que no es lo mismo caminar en chancletas, después de un buen dormir que después de jornada tensa entre tren, avión y micro, en una ciudad desconocida y con dos valijas, un bolso y una bolsa de freeshop??
Bueh... aunque era derecho, uno cuando pisa por primera vez una ciudad no sabe si lo derecho es para allá, para acá, para la derecha o para la izquierda.
Después de un poco de transpiración más, bajo el sol siciliano y un par de horas más tarde de lo que le había comunicado al dueño del B & B (se había atrasado el vuelo, después había perdido un micro... blabla), llegué a PORTA MAQUEDA. Un portón de madera, antiguo y viejo. Otra vez el portero: "Ies... ferst flor, teik di eleveitor plis", dijo el portero en ese inglés de italiano que diría mi hermana "pareciera que lo hacen a propósito: ningún italiano pronuncia bien inglés".
Bueh, aunque lo de "ferst flor" ya me recordaba a mi hotel en Roma, la verdad Porta Maqueda fue mi oasis.
Por las fotos cuando lo reservé ya imaginaba iba a ser mi mejor morada en este viaje. Después, cuando me dijeron que me daban un "upgrade" por quedarme tantos días, pensé: faaaa!!. Y realmente: fa!!! Yo que no supero al hotel tres estrellas, yo que me emociono si me dejan un jaboncito y un shampoo, de repente entré a una habitación con baño 50 veces mejor que el mío. Moderno, todo a nuevo... todo buen gusto, diría Pater. Amplio, luminoso, cool. Televisión con un cable tipo HD (SKY), escritorio, cuadros de artista moderno, todo en blanco pulcro, piso flotante, caja fuerte moderna, mini bar 10 veces más moderno que mi heladera, balcón... bueh... ya volvía la fascinación del vuelo: aguante Palermo!!
Igual que en Bruselas, estoy en pleno, plenísimo centro, lo que hace que esté quizás "lejos" de la terminal lo cual no es bueno para quienes viajamos tanto, pero buenísimo mirándolo desde el contexto, el ambiente.
Mi balcón da al "Teatro Massimo", un "must" de la ciudad... y la calle "porta maqueda" de este lado es peatonal.
Eufórica, después de dar parte de vida a la familia, así a la tardecita y como drogada por la emoción y el cansancio, salí a recorrer derechito, esta vez con poca carga, algunas calles de "mi barrio". Gente tan bien vestida o mejor dicho, "arreglada", tipo Milán, pero estos más bronceados. Locales de marcas conocidas, familias con perros (acá los perros son como en mi mundo ideal: igual a los humanos, donde va el dueño, va el perro). No sé qué idea tenía yo de Palermo, de Sicilia, pero la verdad quemé un estereotipo inventado quién sabe por qué. Calles limpias, iluminadas, gente "bian", turistas. Esta vez autos grandes, grandes avenidas... patrullero casi en cada esquina.
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| Teatro Massimo enfrente a mi balcón (aunque yo sólo veo la cúpula desde mi balcón). La cara hinchada y cansada.. bueh, es lo que hay. |
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| El cocker en Zara, mientras su joven y moderna dueña miraba pilchas. |
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| Ponele... Disney store |
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| la pizza y la birra |
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| algo del miele... una bola de fraile sin esa forma. |
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| ojerosa pero "radiante" con mi habitación blanco ala. |
Volví feliz de la vida a mi paraíso de bed and breakfast. Me compré una pizzetta (una muzzarella con una salchicha arriba), una birra Moretti y un postre que no me acuerdo el nombre pero me dijeron era típico siciliano (era una bola de fraile con forma de dona). Todo para comer en mi bella morada.
Día largo pero inolvidable.
















Y la pasta ?? Cuando se come? ( soy vale)
ResponderEliminarHola Val!! jeje.. gracias por leer y comentar!! parece está medio plomo porque nadie pone nada.
ResponderEliminarSabes que todavía no comí pasta?!! Por ahí cuando venga mi hermana cenamos la pasta... no sé. Quizás no me dan ganas por ejemplo al mediodía porque siento que me va a caer pesado y hace calor... de noche, ahora que estoy en Nápoles no salgo sola ni en pedo!! Igual también creo que me quedó el recuerdo de una lasagna que comí la otra vez en Roma...eso de "al dente", para mí demasiado a pecho. Para mí estaba cruda!